Una vida orientada a Cristo no consiste en ganarse o alcanzar algo, sino en recibirla y vivirla. Tanto si eres creyente desde hace un mes, un año o muchos años, Dios está obrando en ti y seguirá haciéndolo hasta que te presentes ante su gloria (Filipenses 1:6).
Leer másVivir para complacer a Dios en lugar de a los hombres es un reto diario, pero también es una fuente de increíble fuerza y plenitud. Cuando te centras en la aprobación de Dios, te liberas de la carga que supone buscar constantemente la validación de los demás.
Leer másPuedes tener una mentalidad centrada en las cosas buenas de Dios porque tienes el Espíritu Santo de Dios en ti. Las cosas del mundo quieren captar tu atención y empañar lo que crees.
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