El Evangelio es para compartir. - 20/10/19

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La gran idea

El Evangelio está hecho para compartirlo.

¿Qué sabemos?

La última vez hablamos de qué es el Evangelio. Para que hubiera buenas noticias, tenía que haber malas noticias, ¿y cuáles eran esas? El pecado entró en el mundo. Pero Dios prometió un camino por el que nos redimiría. Ese camino es Jesús. A través de su vida sin pecado y su sacrificio, Jesús quitó los pecados del mundo. A quienes creen y tienen fe en Jesús se les concede el don gratuito de la salvación eterna.

Jesús es el modelo que Dios tiene en cuenta cuando nos mira a quienes lo llamamos Señor. Esto se debe a que Jesús es nuestra salvación, enviado por Dios para redimirnos del pecado. Esto es el Evangelio: la buena nueva.

¿Qué solemos hacer cuando recibimos buenas noticias? Las compartimos, ¿verdad? Cuando sacas un sobresaliente en un examen en el que pensabas que no te iría bien, te emocionas. No puedes contener tu emoción, así que tienes que compartirla. ¿Y si tu tienda de donuts favorita regalara donuts gratis durante todo el día? Quieres que tus amigos lo sepan y, quizá, ir allí y pasar un rato comiendo donuts gratis juntos.

¿Es el Evangelio una noticia mejor que las rosquillas gratis? ¡Por supuesto que sí!

¿Qué significa para ti el Evangelio?

El Evangelio nos transforma a todos, pero la forma en que nos transforma varía de una persona a otra. Dios no nos creó como creó al resto de las cosas, ni nos hizo a todos iguales. Somos individuos. Celebramos que Dios nos ha redimido como individuos al dar gloria a Dios cuando compartimos su Evangelio.

Compartir el Evangelio es también una experiencia personal. Cuando el Evangelio nos transforma, el hecho de contárselo a los demás cobrará un significado especial para ti.

¿Qué significa el Evangelio para ti? Cuando hablas del Evangelio, compartir la verdad es importante, pero también lo es lo que significa para ti. El Evangelio no es solo unas palabras que repites a los demás y, de repente, se salvan. El Evangelio es el poder de Dios para la salvación (Romanos 1:16) que has escuchado, en el que has creído y que te dispones a compartir para que otros puedan creer.

¿Te parece que el Evangelio es el mejor regalo que has recibido jamás? Pues eso es lo que significa para ti. ¿Sientes que no mereces la salvación que has recibido? A muchos de nosotros nos pasa lo mismo, ¡y por eso el Evangelio es tan misericordioso, porque el Dios que lo da está lleno de misericordia!

Cómo puedes compartir el Evangelio

Compartir el Evangelio puede ser lo más grandioso que hagas en tu vida. También puede ser lo que más nerviosismo te provoque. Cuando nos ponemos nerviosos o nos da miedo, puede resultar difícil pensar en algo que decir. Cuando nos preparamos para compartir el Evangelio, no tiene por qué ser un discurso de una hora. Lo que queremos decir a la gente es la verdad que conocemos.

Entonces, ¿cómo simplificamos la verdad sin perderla? ¿Cómo podemos compartir el Evangelio sin preocuparnos por si se nos olvida algo? Como en todo, confiamos en Dios a través de la oración. Lo que podemos hacer es estar preparados, tal y como se nos dice en 1 Pedro 3:15: «Estad siempre preparados para responder a quien os pida razón de la esperanza que hay en vosotros».

Una forma de prepararse es elaborando un par de recursos: una declaración del Evangelio y una historia del Evangelio. Ambos son formas breves de compartir el Evangelio y propiciar más conversaciones.

Nuestra declaración del Evangelio es un breve resumen del Evangelio que tú mismo preparas y memorizas. Te ayuda a iniciar una conversación sobre el Evangelio. Algunos ejemplos de declaraciones del Evangelio son:

  • El Evangelio es la buena nueva de lo que Dios ha hecho en Cristo para asegurarnos la salvación.

  • El Evangelio es la buena noticia de lo que Dios ha hecho a través de Jesús para redimirnos.

  • El Evangelio es la verdad del deseo de Dios de estar con su creación y de enviar a Jesús para hacerlo realidad.

¿Te das cuenta de algo en cada uno de estos ejemplos? Jesús está presente en todos ellos. El evangelio no es el evangelio sin la persona de Jesús. Lo único «imprescindible» en nuestra declaración del evangelio es que Jesús esté presente en ella. Es Jesús quien completa el evangelio.

¿Se puede tener más de un mensaje evangélico? Por supuesto que sí. Tener más de un mensaje evangélico es una buena idea, porque así puedes adaptar tu mensaje a los diferentes tipos de personas con las que te encontrarás. A todos nos gustaría que una persona amable y simpática se acercara y nos preguntara: «¿Me contarías el Evangelio?», pero a todos nos gustaría también ganar la lotería. Compartir el Evangelio con los demás implica reconocer cómo se sienten en ese momento. Lo que le digas a alguien que está triste podría ser diferente de lo que le dirías a alguien que está enfadado. Alguien escéptico será diferente de alguien que está interesado.

¿Y qué hay de la historia del Evangelio? Ya hemos hablado de que el Evangelio es algo más que la vida de Jesús en la Tierra y que abarca toda la historia de la redención que Dios nos ha proporcionado. Esto podría convertirse en una larga explicación; sin embargo, podemos ser breves si nos limitamos a incluir estos elementos clave del Evangelio: la Creación, el Pecado, Jesús, la Cruz y la Resurrección. Esto nos permite centrarnos en lo que constituye el núcleo del mensaje del Evangelio que queremos transmitir:

  • Creación: Dios creó todas las cosas y vio que eran buenas. Creó a los seres humanos, Adán y Eva, a quienes encomendó el dominio sobre todo lo que Dios había creado.

  • El pecado: Adán y Eva desobedecieron a Dios al comer del árbol del bien y del mal. El fruto del árbol no era el pecado, sino que lo era el hecho de ignorar las instrucciones de Dios. Desde ese primer pecado, toda la humanidad ha sido declarada culpable de pecado.

  • Jesús: A lo largo de las Escrituras se nos promete un redentor que renovaría todas las cosas. Ese es Jesús. Jesús vino a la Tierra con un único objetivo: abrirnos el camino para que pudiéramos estar con Dios. A través de su vida, nos mostró cómo debíamos

  • La cruz: el sacrificio que Jesús hizo en la cruz nos liberó del pecado. Nuestro pecado no podía ser perdonado por cualquiera, sino solo por Dios Hijo.

  • Resurrección: Jesús resucitó de entre los muertos, cumpliendo así la promesa de vencer a la muerte de una vez por todas.

¿Cómo es una historia del Evangelio en su conjunto? He aquí un ejemplo:

«Dios creó un mundo perfecto. Cuando Dios creó a Adán y Eva, los creó a su imagen. También les dio la capacidad de elegir. Cuando Dios les dio sus instrucciones a Adán y Eva, les dio la opción de obedecer o no obedecer. Adán y Eva desobedecieron a Dios al comer el fruto del árbol que Dios les había prohibido comer. Al escuchar las mentiras de la serpiente, decidieron en ese momento desobedecer a Dios. Desde entonces, nosotros, como seres humanos, hemos recibido la maldición del pecado. Pero Dios prometió que un día enviaría una forma de acabar con el pecado para siempre. Su promesa es Jesús.

«A través de su vida sin pecado, Jesús nos mostró cómo debemos vivir una vida que le honre. Cuando Jesús fue a la cruz y se sacrificó, lo hizo para que nuestros pecados fueran perdonados. Al salir de la tumba al tercer día, lo que celebramos como la Pascua, demostró al mundo que era Dios y que podíamos confiar plenamente en todo lo que había enseñado y proclamado».

Este es solo un ejemplo, pero ilustra los elementos clave.

¿Y ahora qué?

Como seguidores de Jesús, tenemos la misión de compartir el Evangelio. Es importante que nos preparemos para salir a anunciar el Evangelio, ya que esto nos ayudará a explicarlo con claridad a quienes lo escuchan. Aunque anunciemos el Evangelio, no todos creerán en él, así que hay que estar preparados para ello. En Marcos 4, Jesús nos cuenta una parábola en la que nos dice que no toda la semilla que esparcimos dará fruto. Esa semilla es el mensaje del Evangelio. Nuestra función es conocerlo y compartirlo. Jesús hará el resto.

¿Qué nos dice la Escritura?

Marcos 4:1-25
Se trata de una selección extensa de versículos, así que haz clic en el enlace siguiente para leer el pasaje completo.
https://www.esv.org/Mark+4/

Recursos

Compartir el Evangelio: en tres minutos o menos

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