Jesús puso rumbo a Jerusalén porque estaba plenamente comprometido con la misión del Padre: buscar y salvar a los perdidos (Lucas 19:10). Como discípulos suyos, estamos llamados a acercarnos a quienes nos rodean, orar por ellos, servirles y compartir el Evangelio con valentía. Este plan de seis semanas nos ayudará a dar pasos concretos para vivir esa misión.

Semana 1: Oremos por oportunidades para compartir el Evangelio
Domingo, 9 de marzo de 2025

Oren juntos y pidan a Dios que les muestre a alguien en su vida con quien puedan compartir el Evangelio. Puede ser cualquier persona (vecinos, compañeros de trabajo, compañeros de clase, compañeros de equipo, etc.). ¡Hagan que todos los miembros de su familia hagan lo mismo!

Una vez que hayas pensado en alguien, escribe su nombre en algún lugar de tu casa (una nota adhesiva, la nevera, etc.). En el caso de las familias, puede ser una persona que elijan todos juntos, ¡o también pueden escribir varios nombres! A continuación, dedica unos minutos cada día de esta semana a orar por esas personas. Pídele a Dios que les abra los ojos para que vean que le necesitan y que te prepare para ser valiente y obediente en tu relación con ellos.

Además, dedica un rato esta semana a dar un paseo juntos por tu barrio o comunidad y pídele a Dios que te abra las puertas para mantener conversaciones claras y centradas en Cristo.

Semana 2: Servir y bendecir
Domingo, 16 de marzo de 2025

Durante la última semana, has estado rezando para que una persona concreta de tu entorno se abra al Evangelio. ¡Ahora es el momento de empezar a actuar con humilde obediencia!

Esta semana, busca formas de ayudar a esa persona de manera concreta. Puede ser invitándola a comer, echándole una mano con alguna tarea doméstica, haciéndole un regalo o incluso enviándole una nota o un mensaje de texto cariñoso. Demuéstrale que te preocupas por ella tal y como Jesús se preocupa por ti.

Mientras te preparas para hacerlo, ¡sigue rezando para que Dios cambie sus corazones y te conceda un amor aún mayor por ellos!

Semana 3: Establecer relaciones
Domingo, 23 de marzo de 2025

Espero que ya hayas tenido más interacciones y conversaciones con la persona por la que has estado rezando. ¡Esta semana, da un paso adelante para construir una relación más profunda y significativa con ella!

Antes de que termine el día, ponte en contacto con la persona por la que has estado rezando y queda con ella para pasar un rato juntos. Puede ser para tomar un café, comer juntos o cualquier otra forma de quedar. 

Cuando pases tiempo con ellos, escúchalos. Pregúntales por su vida y trata de conocerlos. No tengas miedo de compartir también tu propia historia. Sin embargo, si no llegas a compartir mucho o a hablar de Jesús, no pasa nada. Te centrarás en eso en las próximas semanas.

Sigue orando por estas personas y por las conversaciones que mantienes con ellas. ¡Dios siempre está haciendo más de lo que podemos imaginar!

Semana 4: Compartir el Evangelio
Domingo, 30 de marzo de 2025

Es hora de llevar las conversaciones más allá de un contacto superficial. Esta semana, empezarás (o continuarás) a proclamar el Evangelio de Jesucristo.

Dedica un rato a orar para que se presente el momento adecuado para hablar abiertamente de Jesús con esa persona de tu vida. Después, busca un momento para tener esa conversación. En pocas palabras, comparte el Evangelio con esa persona esta semana!

Mientras hablas con ellos, no te olvides de seguir haciéndoles preguntas sobre lo que creen acerca de Dios, Jesús y la Biblia. ¡Muéstrate curioso y sincero, y no tengas miedo de decir la verdad de la Biblia!

Semana 5: Compartir tu hogar y tu testimonio
Domingo, 6 de abril de 2025

En las últimas semanas, has pasado de rezar para que Dios te revele a alguien en tu vida que necesite el Evangelio a hablar abiertamente de Jesús con esa persona. Con suerte, esta persona se está convirtiendo en un amigo más cercano y en una parte más habitual de tu vida. Esta semana darás un paso más hacia una conversación más profunda y una mayor intimidad en vuestra relación.

Invita a esta persona (y a su familia, si procede) a tu casa y ofréceles una comida. Acógelos en tu hogar y en tu vida de la misma manera que Jesús nos ha acogido en su Reino. Mientras hablas con ellos, busca un momento para compartirles con claridad la historia de cómo Jesús ha cambiado tu vida. En resumen, comparte tu testimonio con ellos.

Quizá ya lo hayas hecho. O quizá te parezca similar a compartir el Evangelio con ellos. ¡No pasa nada! Lo más importante es que mantengas conversaciones habituales sobre Jesús. Intenta no parecer robótico ni repetitivo. Acércate a ellos tal y como son, e intenta responder con sinceridad a cualquier pregunta que puedan tener.

Este sería un buen momento para preguntarles por qué puedes rezar por ellos. Después, reza con ellos antes de que se vayan de tu casa.

Semana 6: Ayuno e invitación a la iglesia
Domingo, 13 de abril de 2025

Mientras seguimos preparándonos para la Pascua, plantéate ayunar esta semana: renunciar a algo bueno para buscar algo mejor: una intimidad más profunda con Cristo. No te vamos a decir de qué ayunar ni durante cuánto tiempo, pero puedes visitar La página del ayuno para obtener orientación sobre el ayuno bíblico.

¡Además, el próximo domingo es Pascua! Es una de las ocasiones más sencillas y significativas para invitar a tus amigos a la iglesia. ¿Quién es esa persona con la que has estado compartiendo el Evangelio? ¡Esta semana, invítala a que te acompañe a la misa de Pascua! Si viene, siéntate a su lado, preséntala a los demás y reza para que Dios actúe en su corazón.

Independientemente de cuál sea su respuesta, esto no supone el fin de vuestra relación: seguid orando, seguid participando y seguid viviendo como enviados. Consulta los horarios de las reuniones de Pascua.