«No codiciarás»: la pureza de corazón
En esta sesión, hablaremos del último mandamiento: «No codiciarás».
Hablaremos de:
El pecado de la codicia
La virtud de la satisfacción
Parte 1
El pecado de la codicia
Puntos clave de la primera parte
El pecado de la codicia
En el fondo, la codicia pone de manifiesto que hay un desorden en nuestro corazón en cuanto a la forma en que debemos relacionarnos con nuestras posesiones y nuestra posición social.
La codicia también implica que Dios es injusto.
La codicia también implica que Dios no nos basta.
Preguntas de repaso
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Codiciar es, por un lado, guardar rencor a Dios por lo que nos ha dado o nos ha negado, y, por otro, desear el mal a nuestros semejantes.
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Dios no quiere que nos limitemos a obedecerle en nuestras acciones. Quiere que la obediencia brote de corazones sinceros que le aman a Él y a los demás.
Puntos clave de la parte 2
La virtud de la satisfacción
La satisfacción acaba con todo tipo de pecados.
La satisfacción también aumenta tu dependencia de Jesús.
La satisfacción fomenta la unidad entre el pueblo de Dios.
Preguntas de repaso
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Cuando te conformas con lo que tienes, eres capaz de amar a tus hermanos y hermanas. Eres capaz de alegrarte cuando los demás reciben bendiciones.
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Nos permite adorarlo con un espíritu de amor y gratitud sinceros. Aumenta nuestro amor por Él y aviva nuestra adoración hacia Él.
Preguntas para seguir debatiendo
Describe en una o dos frases el propósito del décimo mandamiento.
¿Se caracteriza nuestra cultura más por un espíritu de codicia o de satisfacción? ¿De qué manera se manifiesta esto?
¿De qué formas sutiles podemos infringir este mandamiento en nuestro interior?
¿Por qué crees que Dios incluyó un mandamiento que solo tiene que ver con el corazón al final de los diez mandamientos?
¿En qué se diferenciaría una vida llena de satisfacción de una vida marcada por la codicia?